Cabe destacar del solar, la existencia de tres olivos centenarios con una misma raíz y que son el emblema del pueblo. Al construir las viviendas en torno a esta pequeño hito rural, el mismo pasa a convertirse en un símbolo “urbano”, vertebrándose la organización y formalización de la urbanización en torno a él, construyendo una plaza circular dominada por el olivo y unas conexiones peatonales con ejes referidos a dicho lugar. Esta plaza, sombría gracias al porte del olivo, se comunica con otra plaza en la cota superior de la urbanización, más soleada y con vistas a los montes que circundan el pueblo. Soleadas y abiertas al paisaje, se conforman creando un lugar entre lo urbano y lo rural.





